Todo comenzó en noviembre del 2017 en una fiesta temática de vaqueros, cuando él le lanzó un lazo para invitarla a bailar. Fue amor a primera vista, o al menos al primer baile.
Desde entonces, sus aventuras fueron infinitas: desde aquella vez que se subieron a la montaña rusa más grande del parque y ella sin pensarlo le agarró el brazo en todo el viaje mientras gritaba a todo pulmón hasta las noches de conciertos donde lloraban juntos, abrazados mientras cantaban sus canciones favoritas.
Y así, entre risas, viajes y noches románticas, llegaron al día en el que él se arrodilló mientras le temblaban las piernas y le preguntó:
- “¿Quieres casarte conmigo?”.
Ella:
-“¡Es en serio!”, seguido de un emocionado “¡Sí!”, que ha sido un compromiso de amor para siempre.